Como la vida misma,
un libro abierto,
refleja al egoísta;
lo abandona en el recuerdo.
Historias narradas,
un día leídas,
sufren asfixiadas,
perdiendo sus reflejadas vidas.
En baúles guardadas yacen novelas,
olvidadas grandezas,
que a luz de las velas,
leídas son por cualquiera.
Las palabras se las lleva el viento,
el viento se lleva la vida,
y con el paso del tiempo,
ambas se olvidan.
martes, 28 de junio de 2011
viernes, 24 de junio de 2011
Rojas son las flores.
Rojas, rojas son las flores,
yacen relucientes,
con el albor las reconoces.
Flores, imponentes y altivas,
que en el balcón se esconden,
que en calles por las que antes corrías,
ahora vuela libre su polen.
Rojas, rojas son las flores,
las flores que te llevo,
que causan tus rubores.
Flores, solo son flores.
Flores en tu cara,
En tu sonrisa;
en tu sonrisa, solo son flores.
Flores, imponentes y altivas,
que en tu piel habitan,
ahora yacen marchitas,
pero tú jamás las quitas.
Flores, solo son flores,
las flores que te llevo;
rojas, rojas son las flores,
pero no me pidas llevarlas a tu entierro.
yacen relucientes,
con el albor las reconoces.
Flores, imponentes y altivas,
que en el balcón se esconden,
que en calles por las que antes corrías,
ahora vuela libre su polen.
Rojas, rojas son las flores,
las flores que te llevo,
que causan tus rubores.
Flores, solo son flores.
Flores en tu cara,
En tu sonrisa;
en tu sonrisa, solo son flores.
Flores, imponentes y altivas,
que en tu piel habitan,
ahora yacen marchitas,
pero tú jamás las quitas.
Flores, solo son flores,
las flores que te llevo;
rojas, rojas son las flores,
pero no me pidas llevarlas a tu entierro.
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