Como la vida misma,
un libro abierto,
refleja al egoísta;
lo abandona en el recuerdo.
Historias narradas,
un día leídas,
sufren asfixiadas,
perdiendo sus reflejadas vidas.
En baúles guardadas yacen novelas,
olvidadas grandezas,
que a luz de las velas,
leídas son por cualquiera.
Las palabras se las lleva el viento,
el viento se lleva la vida,
y con el paso del tiempo,
ambas se olvidan.
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